El nuevo desafío de producir químicos seguros y sostenibles

No solo se trata de crear productos químicos inocuos para la salud y el medio ambiente, dicen los expertos, sino también de que ellos se puedan reutilizar muchas veces. Aún se desconoce el real impacto que tienen los químicos que se han acumulado en los organismos vivos y el planeta, por eso urge detener ese proceso.

Escalona NucleoDesde hace algún tiempo se sabía que algo pasaba con las ballenas en la época de apareamiento, pero se desconocía la causa. Finalmente, se descubrió que la constante descarga de hormonas femeninas que llegaban al mar hacía que la libido de los machos bajara y, por ende, estuvieran menos proclives al apareamiento.
“Este es uno de los muchos ejemplos que existen del efecto de la acumulación de productos químicos en el medio ambiente y en la biodiversidad”, dice Raimundo Bordagorry, investigador del Centro de Energía y Desarrollo Sustentable de la Universidad Diego Portales.

La acumulación en el tiempo de innumerables productos químicos, el desconocimiento de los efectos de esa persistente descarga en el medio ambiente y en el ser humano y el enorme gasto de recursos naturales son razones suficientes, dicen los científicos en un especial publicado en la revista Science, para cambiar con urgencia la manera de producirlos. La economía circular sería la solución.

Solo entre 2002 y 2019 se registraron 136 millones de nuevos productos químicos en el mundo, y la cuenta suma y sigue. Se estima que hoy existen 140 mil químicos que son utilizados comúnmente en la elaboración de productos tan variados como pesticidas, cosméticos, detergentes y antibióticos. “El problema es que todos ellos fueron desarrollados pensando en una función en particular y en nada más”, dice Elizabeth Garrido, directora de la Escuela de Ciencias Ambientales y Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello. Esto ha hecho que la industria química sea lineal, es decir, la mayoría de los productos son de un solo uso, y no circular, en la que todo tiene una segunda, tercera o cuarta vida.

“El reciclaje es solo el último eslabón de la cadena y muchos de los productos que hoy se usan no son reciclables”, explica la investigadora. Por ello, hay que repensar los químicos desde el inicio. Una de las formas de lograr esto es bajando la complejidad de sus componentes, propone uno de los trabajos publicados en Science. Esto no solo permitirá químicos más baratos, sino también con menores efectos indeseados y con mayores posibilidades de ser reciclados. Pero si a ello, además, se agrega el que desde el diseño los químicos se piensen con propiedades de reciclabilidad y trazabilidad, el control de lo que llega al medio ambiente se volvería mucho más fácil.

“Si bien tenemos un inventario relativamente bueno de la cantidad de productos químicos que hay en el medio ambiente, hay muy poca información de todas las interacciones que esos compuestos pueden tener entre ellos, con los ecosistemas y el ser humano”, dice Raimundo Bordagorry.

A nivel país, hay pocos estudios que muestran qué se está descargando en el medio ambiente y casi nada sobre los efectos de ese proceso, agrega Elizabeth Garrido. “En Chile, el 99,6 % del agua urbana tiene tratamientos que cubren la materia orgánica en ella. Pero nos estamos enfrentando a múltiples contaminantes emergentes que no tienen control ni medición”, explica.

NO AL PETRÓLEO

Muchos de los productos químicos, tanto industriales como domiciliarios, provienen del petróleo. Y esto es crítico en casos como el chileno, donde el foco no está, todavía, en valorizar o darles otros usos a esos productos, dice Néstor Escalona, académico de la Universidad Católica y director del Núcleo Milenio en Procesos Catalíticos hacia la Química Sustentable. “Se pueden desarrollar plásticos u otros compuestos con los desechos de la biomasa, pero es algo que aún no es competitivo comercialmente”, explica. Por ello es necesario que existan subsidios e incentivos, agrega. Desechos de la industria forestal, los neumáticos o el CO» capturado son parte de esas nuevas materias primas que se están comenzando a utilizar en el mundo, pero localmente estamos muy atrasados. “Tenemos una masa bioforestal equivalente a la que posee Finlandia, pero nos falta mucho en cuanto a la investigación e inversión”, asegura.

Fuente: El Mercurio
Autor: 
Lorena Guzmán H.

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